Respiras profundo… y empieza la aventura de verdad.
Asciendes al imponente Volcán Acatenango, una caminata que te reta y te transforma paso a paso. Al llegar a los 3.600 metros, acampas con una vista privilegiada frente al majestuoso Volcán de Fuego, viendo sus erupciones iluminar la noche… un espectáculo natural que simplemente no se olvida.
Y si quieres llevar la experiencia al límite, puedes continuar hacia el Volcán de Fuego y caminar sobre un volcán activo (4–5 horas extra), una de esas vivencias que muy pocos pueden contar.
Cierras el día durmiendo en cabaña en medio de la montaña, con el sonido de la naturaleza y el fuego recordándote que este viaje es de otro nivel.
Guatemala con Ayniwa